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El PET como materia prima. El reciclaje comienza con un proceso estable.
Reciclaje de PET: ¿en qué consiste?
El tereftalato de polietileno (PET) es un material sintético termoplástico de la familia de los poliésteres, del cual es difícil prescindir en nuestra vida cotidiana. Debido a su baja densidad, su elevada estabilidad mecánica y su marcada resistencia química, el PET se utiliza en una gran variedad de aplicaciones. Es precisamente gracias a estas propiedades ventajosas que el PET se ha establecido como material predilecto para muchas aplicaciones a nivel mundial y se produce hoy en día en enormes cantidades. Sin embargo, detrás de esta historia de éxito se esconde un consumo considerable de recursos. Para la producción de tan solo un kilogramo de PET se necesitan alrededor de 1,9 kilogramos de petróleo crudo.
Para reducir de forma sostenible el impacto ecológico del PET, es imprescindible un reciclaje eficaz. En este sentido, no solo es decisiva la recuperación del material, sino también la calidad del material reciclado obtenido. Por ello, los procesos de reciclaje modernos deben garantizar parámetros claros y propiedades del material reproducibles.
Programas de lavado definidos y la separación precisa por densidad garantizan parámetros estables para el proceso y una calidad reproducible de las escamas.
Antes de que el PET pueda volver a utilizarse en aplicaciones de alta calidad, pasa por un complejo proceso de reciclaje. La base de este proceso es un procedimiento eficiente y bien gestionado, que abarca desde la recogida hasta la separación por densidad, pasando por el lavado. Tras la recogida y la clasificación, se lleva a cabo una limpieza previa mecánica mediante chorros de agua y fricción. A continuación, el material se lava en caliente con detergente y sosa cáustica. De este modo se disuelven de forma fiable los adhesivos, las etiquetas y láminas, el papel y los residuos orgánicos. El siguiente paso es la separación por inmersión/flotación: el PET se hunde hasta el fondo debido a su mayor densidad, mientras que las poliolefinas, como el PE o el PP, flotan en la superficie. Un enjuague y secado finales eliminan los residuos químicos y sientan las bases para obtener escamas de PET de alta calidad. Cuanto más puras sean las escamas, más variadas serán sus posibilidades de aplicación. Sin embargo, este proceso solo es tan bueno como los productos auxiliares que lo vuelven más eficiente.
Limpieza, desespumación, separación: la infraestructura química de los procesos modernos de reciclaje de PET.
Los residuos se convierten en materia prima.